Otra manera de llegar al Cine

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20 BAFICI: crónica de un visitante con lupa.

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Mi noveno año visitando el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires no pudo ser mejor. Para inicios de abril había obtenido mi credencial como “Invitado Nacional”, en representación de mi estudio de diseño, Güiner, Agencia Creativa. Si bien mi solitud pasaba por agente de prensa, fui ‘mudado’ por el propio personal de logística al “Área Profesional”. Esto me permitió no sólo algunas prebendas especiales; sino, además, disfrutar de primera mano de muchas de las piezas de promoción de las películas en catálogo. Pasando incluso por la interacción con distribuidores, creativos, organizadores de festivales y asesores, entre otros.

Esta vez, un BAFICI con 20 años ubicó, en plena plazoleta, un tríptico de adorables cabañas que fungieron como oficina colectiva para periodistas, diseñadores, reporteros y afines al festival. El ritual, por lo general, consistía en salir corriendo de alguna función de prensa y acercarse al meeting point para siempre llevarse alguna sorpresa.

Diariamente el Área Profesional y distintos módulos cercanos solían estar plagados de nuevo material ‘marketinero’ referido a gran parte de los títulos en competencia y/o exhibición.

Carpetas, postales, afiches, stickers y demás creaciones hacían su guiño seductor para llamar la atención de los cinéfilos que cohabitaban cada una de las estancias. Una mélange sin igual de micro-promociones que reposaban para ofrecer tan sólo el primer bocadillo de la obra.

Los artilugios, ya tradicionales en este festival, pasaron también a declarar su existencia en los habituales backlights. Más de una veintena de pósters llamaron mi atención por sus cualidades  creativas o radicalismo, algo de lo más corriente en cada Bafici; pero para los ojos la aventura siempre es nueva.

En el cúmulo de propuestas gráficas una de las más llamativas resultó ser la fachada y tarjeta de presentación del film más polémico de la contienda nacional (además, la cinta ganadora). Un cartel minimalista y alegórico (con una pizca de sarcasmo punzante) para “Las Hijas de Fuego”, de Albertina Carri, muy probablemente la película más controversial en años dentro del cine argentino. Con pornografía incluida, alegato político y manifiesto feminista, el cartel se las ingenia para burlar lo prohibido y limitarse a una insignia tan concisa como inventiva.

Los pósters de “From where we’ve fallen” (ópera prima de Feifei Wang) y
“As boas maneiras” (de Marco Dutra y Juliana Rojas), entre mis diseños preferidos del Bafici 20.

El arsenal de material en físico pasaba por lo plegable, multiplicidad de postales, algunos dípticos y diminutos (y más ahorrativos) afiches de mano. A través del cristal de alguien tan obsesionado por los carteles de cine, el día a día en el festival resultaba un festín para coleccionistas (como es mi caso). Cerca de 100 souvenirs logré recoger entre algunos recodos y generosos anfitriones del evento.



POSTALES. “Isle of Dogs”, una de las joyas mainstream en el festival, también tuvo
su función de prensa y contó con material promocional vía postal que invita a ver
la película en su estreno en salas comerciales (hacia finales de mayo).
 

“En busca del Óscar”, un título con doble sentido, también hace honor a su propio protagonista, un “personaje” a quien el propio Octavio Guerra califica de “extremadamente cinematográfico”. Una de mis películas favoritas del Bafici 2018.

 

Curioso fue también el caso de un documental español de nombre “En busca del Óscar”, suerte de deadpan a medio camino entre lo real y lo posado. Esta historia va de festivales de cine y de un crítico viajero (el escritor y periodista argentino Óscar Peyrou) que ha decidido reseñar películas sin necesidad de verlas. Tan sólo basta –según él- evaluar el grafismo en su póster e, incluso, las características del mismo material promocional (por ejemplo; la calidad del papel y de la impresión, la tipografía y la prosodia del título y de los nombres de los actores).

Peyrou y su familia estaban presenten en la primera exhibición del documental. También lo estuvo el director, Octavio Guerra. Y bien, la pregunta del público fue obvia: “¿Por qué vimos esta película si bien pudimos sólo mirar su cartel promocional?”. Entre las carcajadas de los presentes tuve la oportunidad de preguntarle a Guerra sobre el diseño de la pieza promocional y si el “visto bueno” de Peyrou había sido un elemento vinculante en este caso tan particular. La verdad que no. El diseñador gráfico simplemente me sorprendió. Me quedé con lo que hizo, fue su respuesta.

“En busca del Óscar”, un título con doble sentido, también hace honor a su propio protagonista, un “personaje” a quien el propio Octavio Guerra califica de “extremadamente cinematográfico”.
Una de mis películas favoritas del Bafici 2018.

 

Otros diseños a considerar para carteles de documentales: “Ta peau si lisse” (de Denis Côté) y “The pain of others” (de Penny Lane), películas que también estuvieron en mi tren de visionados. Sumo “Shut up and play the piano” (Philipp Jedicke / 2018), una premiere con un delicado y sobresaliente póster.

Carteles de cine documental también se ganaron la mirada. Al menos mi mirada.

 

En definitiva, BAFICI cierra dos décadas de trabajo incasable. El crecimiento es notable y el espectáculo no se limita a lo que se ve en pantalla, sino también a todos estos mediadores estéticos que convocan a los visionados.

Algunos de los mejores carteles de películas en el inolvidable vigésimo 20 BAFICI

El festival, como siempre, también viene en forma de folleto o pegatina. Muchas veces se conocen los nombres de los artífices, basta leerlos en los créditos de cierre de muchas de las películas que ya gustan de asomar el debido mérito.

No en vano el festival no es sólo un gran anecdotario de estrenos y estrellas disparejas (desde John Waters hasta Flying Lotus o Ewen Bremner se pasearon por el lugar), sino también la receta y el propio remedio para estimular la autoexpresión de los profesionales que cada mes de abril nos zambullimos en la lotería de un catálogo sin igual del cine independiente más extravagante y diverso que puede reunirse en un mismo lugar.

 

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