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Stranger Things: Curiosidades y descubrimientos sobre su estética gráfica

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Rememoraciones y conmemoraciones:
Breve catálogo de curiosidades y descubrimientos sobre la estética gráfica que habita en Stranger Things.

 

Llegó diciembre y junto con él se proponen las listas que enmarcan lo mejor del año. Es inevitable nombrar entonces a “Stranger Things”, la criatura concebida desde el algoritmo de Netflix, el espía matemático que recopila gustos de los propios clientes y que muta en pro no sólo de los consumidores, sino de la plataforma per se.

Tal vez el pecado sea exhibir con demora el presente inventario de los elementos gráficos más manifiestos que habitan en este hit, suerte de TOP 3 que pone la lupa en los detalles nostálgicos (tipografía, arte gráfico y misceláneas) inherentes a la nueva pieza maestra del streaming multimedia. O también, pudiera verse como una terquedad volver a plantear algo que cientos de sites especializados, críticos y blogueros ya han reseñado durante el presente semestre. Sin embargo, la finalización de 2016 nos recuerda algo primario: el reto de la segunda temporada que, no en vano, se encuentra en plena producción en este justo momento. Además, esta nota trae nuevo material nunca antes visto. ¿Volverán nuevas conmemoraciones a la estética de los 80s en la siguiente entrega? Creo que la respuesta es obvia.

cinema-marketing - stranger Things

No es del todo vinculante que las obras específicamente diseñadas para cubrir la demanda por internet sean las más apreciadas de hoy en día por la gente más joven (entiéndase: los millennials), algo que hace 20 años atrás, cuando Netflix recién era fundada, formaba parte del imaginario del futuro. Quizás es por ello que no haya tanta conciencia en las nuevas generaciones acerca de los numerosos guiños hacia el pasado que exhibe la serie.

Resulta que las producciones que ahora están en boca de todos pueden migrar con facilidad para ser vistas tanto por suscriptores dentro de la red como por los aficionados más tradicionales del contenido televisivo habitual. Es por tal motivo que no siendo un perseverante explorador de la fiebre de las series televisivas tuve que zambullirme en el fenómeno y dedicar el tiempo necesario para confeccionar un listado de gráficos y memorias provenientes de mi estantería de referencias. Quitarle el polvo al baúl oculto en el placard para hacer surgir de él la complicidad de “Stranger Things” con un pasado gráfico y visual, como si a través del espacio que se va limpiando se dibujara a la obra misma. Acá vamos.

1] Los carteles de cine.

evil-dead

“Stranger Things” es, sin duda, el ejemplo excepcional de 2016. Es, de hecho, el extracto más depurado de la afinación del testing constante en el mundo del entretenimiento. Por supuesto, no debemos subestimar el poder que el marketing ofrece en el área; mucho menos la referencias que el departamento de arte ha aprovechado para inundar el diseño de la producción.

 

¿Qué tan empapados estamos de la estética ochentera? Pues obviando el tiempo cronológico donde se sitúa la historia, es casi una obviedad como la trama deja filtrar cualidades de los personajes principales a través de los pósters con los cuales, como buenos adolescentes, acondicionan las paredes de sus dormitorios.

 

Evil Dead - Stranger Things

“Quita eso. Es inapropiado” es el regaño que recibe Jonathan en esta escena, luego de los extraños sucesos que acontecen en la casa. Obviamente, la referencia es al clásico de culto de Sam Raimi, cuyo afiche decora la pared y es el centro de este plano tan particular. Un guiño declarado.

 

Los personajes de “Strathe-thing - Stanger Thingsnger Things”, los más frikis de la villa, demuestran sus gustos y suman misterio a la fábula con este cúmulo de aspectos gráficos distribuidos adrede en la escenografía. Los niños nos demuestran estar tan hypeados con la carga marketinesca de estos productos audiovisuales como lo estamos nosotros con ellos y la historia de la cual forman parte. Casos como el cartel de “The Evil Dead” (de Sam Raimi / 1981) o “The Thing” (John Carpenter / 1982) se convierten en evidencia. Incluso podemos ir más atrás, a los setenta, pues “Jaws” (de Steven Spielberg /1975) también se hace presente. Se suman los detalles a la estética de video-tape (VHS) y la comunión de los géneros que dichas alusiones dejan implícitas: fantasía, misterio, horror; todas en consonancia con la serie.

 

 La famosa silueta de póster de “The Thing”, una de las películas más aterradoras de todos los tiempos.
“Stranger Things” rescata la estética, la fantasía de este tipo de obras y usa el detalle como un artilugio descriptivo sobre los personajes y alegórico sobre el género.

 

Por otro lado, decenas de websites han hecho su propio listado de todas las referencias (incluyendo estos afiches) en extensos análisis sobre la serie. Un buen recoveco para investigar es este glosario especial que armó la revista Vulture a mediados de julio. En el post se agregan gran cantidad de alusiones cinéfilas presentes en el programa.

poster- Stranger Things

El cartel mismo de “Stranger Things” viene ilustrado de la mano de Kyle Lambert, talentoso artista visual que ha decidido deliberadamente emular el estilo artesanal del mítico Drew Struzan, quien fusiona crayones, pintura acrílica y aerógrafo y cuya marca en la mercadotecnia de películas (casi todas blockbusters) ha sido indeleble; sobre todo en la era dorada de la reproducción de cine en video -Betamax / VHS-, en la cual fue sumamente popular y exitoso. Todos vimos alguna vez un ‘Struzan’ en algún videoclub y optamos, sólo por su estupendo diseño de cubierta, llevarnos el casete a casa. Así funciona.

 

2] LOGOTIPO Y TIPOGRAFÍA.

“Stranger Things” se nos hace más que familiar a quienes fuimos asiduos espectadores de la televisión analógica. Sin embargo, gusta a todos por igual, o eso parece. Los estudios y especulaciones que se han hecho al respecto saturan internet y no hacen otra cosa que inflar más y más la popularidad de esta serie creada por los hermanos Matt y Ross Duffer, y que destila un gran cúmulo de elementos estéticos captados de forma directa o indirecta por todos.

Hasta para los eruditos “Stranger Things” resultó ser una obra maestra en su primera entrega. Hay algo en común: evoca el espíritu mágico y macabro del maestro Stephen King. Pero, apartando el vínculo incuestionable con los elementos sobrenaturales de la historia, el logo tipográfico también es un homenaje al inigualable novelista. Al menos así lo declara el formidable artículo de Inverse que explica, con lujo de detalle, el por qué la tipografía de la serie se basa en el font ITC Benguiat, utilizada en algunos de los titulares de los libros que King ha escrito (o, en todo, caso similar). También considerando que su nombre y apellido se suele presentar en dos líneas, lo cual es casi un equivalente visual al logo de la serie. Hasta podríamos decir que conserva un parentesco en los fonemas.

libros-king stranger things

“La fuente lanzada por la International Typeface Corporation en 1978 y su creador tiene clásicas influencias fantasmagóricas también con otras fuentes” afirma el artículo de INVERSE. No siendo ITC Benguiat la letra que siempre se ha utilizado en las diversas portadas de las novelas escritas por King la evocación es tangible.

 Tal como argumenta la nota reseñada, la fuente utilizada para la secuencias de títulos cuenta con un bagaje notorio dentro de la ciencia ficción. A simple vista ofrece una carga psicológica importante que nos prepara para pensar que se trata de algo antiguo, pero sólo por algunas décadas.

ITC Benguiat también ha sido utilizada en la serie de películas de “Star Trek”. Además, Ed Benguiat, el padre de la fuente, es el creador de otras 600 tipografías. Tiene también una trascendente anécdota con Woody Allen, pues fue él quien le recomendó al director utilizar en todos sus filmes (desde finales de los 70s y hasta el presente) la fuente Windsor; siendo, por cierto, también de su autoría. Desde entonces todos los pósters y créditos del cine de Allen tienen detrás al mismo diseñador responsable de la fuente utilizada en “Stranger Things”.

Si me preguntaran sobre referencias particulares que viven exclusivamente a mi memoria debo comentar que la animación de las letras que forman el título “Stranger Things” en la secuencia inicial de créditos me recuerda inequívocamente a la apertura de la popular serie “Amazing Stories” (apadrinada por Spielberg a mitad de los 80s). Además, ambos programas se asemejan en estilo y género.

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amazing-stories-logo-animado
 Los llamados ‘intro’ de serie es uno de los legados que nos dejó la televisión de los ochenta. El catálogo es enorme y basta visitar YouTube para darse un festín. Algunas similitudes en el proceder de la aparición de los títulos se hacen patentes en el caso de “Stranger Things” y su constante influencia de la visión de Spielberg en su época más fértil.

Pero, investigando otras casualidades, conseguí un ejemplo particular que conserva el mismo nombre. Se trata de una película independiente del año 2010, dirigida por Eleanor Burke y Ron Eyal. La cinta ha tenido buenas críticas y la diferencia la marca el género (drama). La similitud está, de nuevo, en la fuente, que a pesar de no ser exactamente la misma, comparte un gran parecido.

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El cartel de una cinta indie, prácticamente desconocida,también bautizada “Stranger Things”. Es de 2010.

El logo de “Stranger Things” recuerda un último elemento indispensable en la estética del marketing ochentero. Algo explotado por marcas, en el cine y en la televisión. El leve brillo de neón suele estar asociado a lo espectral y era muy utilizado décadas atrás, probablemente para insinuar un semblante más referido a la frescura que al misterio.

automan

El boom televisivo de la época usaba la artimaña en diversas series que iban desde el género policial (“Miami Vice”) hasta el de la fantasía (“Misfits of Science”, “Automan”). Fue detonado al máximo en películas como “Tron” (de Steven Lisberger / 1982). Bajo mi óptica, este efecto gráfico no tan modesto se volvió reiterativo, no usaba un patrón muy específico y estaba más relacionado a la innovación y la idea de un futurismo provocativo que hacía más deseable el producto, solamente por el simple hecho de tratarse de una muletilla gestual de que estuvo muy de moda.

dagmar - Stranger Things

Y para demostrar que algunas ‘cosas extrañas’ son más causales que casuales: la fachada el cine DAGMAR (una legendaria sala de exhibición danesa que existe hace décadas), cuya identidad gráfica cuenta con la tipografía ITC Benguiat. Es igual al logo de “Stranger Things”, incluyendo el color y el toque fantasmagórico y alucinante que da el neón (esta vez real, como marquesina).

 

3] Misceláneas.

Más allá de cómo Netflix indaga globalmente sobre patrones y formatos de contenido para lograr un gran éxito, hay lo que considero una familiaridad importante con el síndrome de estos nuevos tiempos: nuestro apego irrestricto a ser consumidores de lo visual.

En “Stranger Things” hay otras pruebas que pueden venir mezcladas o con apariencia inconexa. Lo cierto es que son un gran ejercicio para recordar, investigar y descubrir.

Los niños, protagonistas del suceso, rememoran al grupete de “Stand by me” (de Rob Reiner / 1986), a “The Goonies” (de Richard Donner / 1985) y, por mucho, a las aventuras fantasiosas del clásico “Explorers” (de Joe Dante / 1985). Todo está presente en “Stranger Things”: las llamadas gorras Snapback, los realistas y pesados walkie-talkie, un asomo a las tribus BMX, las partículas flotantes, la neblina lúgubre, los pasajes secretos, los rieles del ferrocarril en medio del bosque turbio.

influences stranger things
La mención a otros títulos famosos es abundante. Añade claros visajes a la intrusión interdimensional vivida en la casa siniestra de “Poltergeist” (de Tobe Hooper / 1982) o a la mágica y peligrosa telequinesia de “E.T.” (de Steven Spielberg / 1982). La tímida exploración de la extravagante Eleven se parece, de hecho, a la que hace el conocido marcianito en sus primeros días.

El programa agrega elasticidad a sus referencias y no se va tan atrás en el tiempo. Cintas como “Minority Report” (de Steven Spielberg / 2002) y “Under the Skin” (de Jonathan Glazer / 2013) entran en este tramo. En “Stranger Things” hay situaciones más que similares y hasta composición de planos que son un calco. Una cortesía enorme de los creadores de la temporada.

 

No está de más la parodia como consecuencia del éxito mundial de la serie. Es el caso de los artistas que se dedican a generar los típicos mashups inspirados en las tendencias y fenómenos culturales. Por ejemplo, la creación del alocado póster apócrifo sobre una obra inexistente: “Dolph’s Expectations”. La autoría la tiene la gente de Oneksy, que suele ridiculizar todo elemento en boga y concebir cuanto meme valga la pena. Cuentan también con un perfil en Twitter.

 

parody stranger things

 

Comicidad visual en la misma sintonía puede verse en la cuenta PhotoshopBattle, de Imgrum,
en donde también fue publicado este cartel falso protagonizado por Dolph Lundgren.

En fin, esto es el fenómeno “Stranger Things”. Parte de los espectadores que más salivan esperando la nueva temporada son, en muchos casos, personas familiarizadas con la moda de las series (de origen anglosajón o no) que tanto visitaron nuestras pantallas durante, sobre todo, los años ochenta. Además, con el cine más emblemático de la época y todos los retazos gráficos y estéticos ya descritos.

Eran tiempos en los que no se podía participar en foros on-line, ni teletuitear. Si nos tocaba expresar nuestras emociones, recomendar o simplemente conversar sobre el tema sólo restaba verse en persona, usar un teléfono fijo, o, aún mejor, contar con un walkie-talkie.

Los pseudodiscípulos inmediatos en los que nos ha convertido este triunfo audiovisual resume el valor real del producto y, además, toda nuestra melancolía. Sólo resta aguardar los nuevos homenajes que serán esparcidos en todos los episodios que tanto esperamos para 2017.­

 

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